Juego de las Estrellas

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- Y oye, ¿vas a ir al Juego de las Estrellas?
- No mames, si ni me gusta el básquetbol, nunca lo he visto.
- No chingues, es béisbol.
- 'Uta madre, todavía peor.
- ¿Y eso qué? Si las pinches Chivas no vienen hay que ver otra cosa.
- Además el estadio me queda relejos, no chingues. ¿A ti también, no?
- Sí, pero me regaló boletos el hermano de la morena que me ando chingando -risa descontrolada-, tons pues vamos a ir los tres.
- Chale, pero sí queda retirado el Bronts.
- Ei, vale verga.

Historia verídica.


El Vacilón de la Mañana

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Una de las joyas que tenemos los latinos (¡latinos!) en la Gran Manzana es el hermoso Vacilón. Transmitido en la Mega, 97.9 FM, el Vacilón de la Mañana es de los programas (y uno de los pocos) hispanoparlantes brutalmente exitosos. Transmitido de 6 a 11 (¿o 12?), Juan Carlos, Carolina y «los mequetrefes» endulzan las mañanas con sus bromas caribeñas subidas de tono. Tienen unos personajes estúpidamente graciosos como Mary Consuelo y otros.

vacimillionbaner.jpgVayan ahora mismo a su sitio para descubrir el diamante en bruto que esta joyita representa.


Harlem

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Podría escribir una novela sobre Harlem, o al menos lo que conocemos de él. Bueno, quizás no una novela pero sí unos cuantos capítulos enciclopédicos. ¿Por qué Raquel Hernández y David Moreno vivimos en Harlem? ¿Por qué en Harlem? Harlem, que, como comentaba anteriormente es la zona del pollo frito, de los salones de trenzado y las casas de empeño. Bien sencillo. Un día al buscar departamento me topé con un compadre pueltoliqueño:

- Sí pana, e' que aquí en Nueva Yol hay de todo, vale.
- Ah, cámara.
- ¿Y pol dónde quieres viví?
- No pus donde no sea tan caro.
- Pue' hay de todo, papi -¿por qué chingados le dicen a uno «papi»?-, puedes encontrar buenos deals allá por Brookyln o en Queens.
- ¿Y en Manhattan?
- No pues en Manhattan nada más en Harlem. Y en Harlem nomás están los Morenos.

Y me mudé.


Los "otros" mexicanos

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Aparte de la bonita población mexicana y latina en Nueva York que atiende delis, entrega comida a domicilio y babosea en las tiendas de descuento, están los "otros". Llamo a este post "los 'otros' mexicanos" porque así califico al tipo de viejas pedorras que me tocó el otro día.

Como buen mexicano, moreno y panzón, que no encuentra mayor amor en la comida que la pizza y los sándwiches y hamburguesas, me empezó a gustar Chipotle. Yo no conocía Chipotle hasta que llegué a Nueva York y como paisano resentido de los güeros cuchicheaba sobre los restaurantes mexicanos muerto de envidia y de hambre. Total que no sabía ni qué chingados vendían en Chipotle hasta que una vez entré a uno de ellos con mi doncella. Vi que, oh sorpresa, había casi puros burritos. Y además preparaban comida. Preparaban también burritos. Me empezaron a gustar, además que los restaurantes suelen ser moderadamente limpios y con un toque de fastfood cool-condecci que le cae bien a uno. Y no es tan caro. Asi que bueno, me he hecho fan de Chipotle Mexican Grill.

El otro día en la cola para que me atendieran en uno de los restaurantes me tocó ver uno de esos "otros" mexicanos. Los mexicanos exitosos. Los que están ahí y que no son gringos, los mexicanos que están ahí de traje y corbata, con trajes de tela (¿de juir?) fina y cabello bien peinado.

- Ay, pero ponle por favor elote con crema. Pero poquitita crema, ándale, así, gracias, porfis. Híjole y también guacamole.
- El side de guacamole tiene un costo extra de 1.75.
- ¿En serio? ¡¿Cómo crees?! Ay, bueno, ponlo sí mejor como side. Pero ponle tantito más de pollo.

Esa "otra" mexicana no limpia los baños de un edificio, no entrega comida a domicilio, no tiene padres e hijos gringos, es uno de esos raros mexicanos chaqui-exitosos que se creen el mayor pedo cultural del mundo y son buena-ondita con los que no son "otros" mexicanos.

En cambio, los que no somos de esos "otros" mexicanos ordenamos así:

- Burrito de pollo, por favor.
- Black or pinto beans? - ¿por qué vergas les dicen «pinto» a los frijoles bayos?
- Negros.
- ¿Qué le ponemos a su burrito?
- Queso, salsa verde y guacamole.
- La orden de guaca...
- Sí, no hay pedo, tú pónselo.

Los "otros" mexicanos fueron a universidades privadas y estudiaron cosas de negocios o de administración. Los "otros" mexicanos les cuentan a los demás latinos cómo es que en México también tenemos un problema de inmigrantes ilegales: "así como ustedes tienen la frontera con México, nosotros tenemos el problema con los.. hondureños y... y... los de Guatemala". Los "otros" mexicanos no viven en el Bronx, no viven en Queens, no viven en Jersey, los "otros" mexicanos viven en el Upper West o East Side, o se pasean por las zonas nice de Brooklyn (no por allá por donde vive mi compa el Abe, que está bien raspa :P). Los "otros" mexicanos no viven en Harlem, zona de casas de empeño, barberías y salones de trenzado. Los "otros" mexicanos son putos.


Monedas

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Luego de un tiempo viviendo en este país, terminas con una cantidad brutal de cambio. Es normal que se manejen más los billetes que las monedas, pero al final del día, y de las semanas y los meses, terminas con una cantidad brutal de cambio. En nuestro caso, un vaso lleno de pennies (monedas de un centavo), dimes (de diez centavos) y monedas de cinco centavos. Los cuartos generalmente se utilizan para la lavandería o para otras cosas.

Total que me dí a la tarea de contar las monedas de cinco y diez centavos, las de un centavo sería una joda. De nuestro vaso de cambio salieron alrededor de treinta dólares, lo cual fue bastante bueno, Raquel fue al banco a cambiarlos. Al día siguiente lo platiqué en la oficina con los compañeros.

- What doesn't make any sense to me -digo-, is that the freaking ten-cents coin is much smaller than the one-cent coin. Even the five-cents coin is huge!

Los compañeros se me quedan viendo con una cara atónita, como si eso fuera lo más normal del mundo, no entiendo verdaderamente mi punto. Claro, en su mundo está rebien que la moneda de diez centavos sea más chiquita que la de un centavo. Hagan el recabrón favor. El único que salió al quite, fue el otro extranjero de la oficina, el búlgaro:

- Oh, yeah, that doesn't make any freaking sense! Does it?

A final de cuentas ese compa siempre está en contra de todos y de todo, y es normal. Los gringos me miraban con cara escéptica sin entender realmente de lo qué me estaba quejando.


- ¡Raza!

Estoy esperando que el semáforo cambie a verde subido en mi bicicleta en la glorieta de Central Park West (8th Ave) y la W 110 St. No presto mucha atención, alguna canción de System of a Down envuelve mis oídos.

- ¡Raza! -vuelven a gritar. Volteo. Me doy cuenta de que me hablan a mí.

Hay muchos repartidores de comida latinoamericanos. Y seguro luciré como uno de ellos: Desgarbado, con pantalones arremangados en las piernas, con una bolsa lateral (en donde llevo mi laptop y libros, mas no sopas o burritos), gordo, moreno. Me quito el audífono de la oreja derecha volteando hacia atrás y soltando en el manubrio de la bicicleta. Un tipo latino me llamaba con el apelativo «raza». Está a escasos diez metros de mí.

- ¡Tengo tarjetas de teléfono para que llames! ¡Dos mesos por diez dólares, compadre! -el tipo es una común mezcla entre dominicano y puertorriqueño. Dijo el «compadre» muy forzado.

Niego con la cabeza, ofendido un poco por haber sido llamado con gritos «raza». El semáforo cambia a verde, me pongo el audífono de nuevo en la oreja y dejo caer el peso de mi cuerpo en el pedal izquierdo para luego hacerlo en el derecho y salir de ahí para entrar en las tiernas tierras de Harlem, la tierra del pollo frito, las barberías y los salones de trenzado.


Bicicleta en Manhattan (II)

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Bueno pues luego de que me di en la madre luego de mis primeros quince minutos en bicicleta, me recuperé, me arremangué el pantalón en las piernas, me acomodé la bolsa de la laptop y ahí vamos otra vez.

Total me fui toda la 6ta Avenida. Me pasé al carril de bicicletas de un metro de ancho y que no sirve para nada porque poca gente lo respeta y a pedalearle nuevamente. Fue la sensación más cardiaca que he vivido en Nueva York, lidiar con gente en las calles, turistas, taxistas paquistaníes e indios, repartidores mexicanos y centroamericanos en bicicleta, negros en carrozas, autobuses de transporte público, todo un inmenso caos alrededor de la calle 42, que es por donde está el distrito de teatros y Times Square. Finalmente llegué a Central Park con mucho cansancio: Había recorrido aproximadamente 65 cuadras. Total que me bajé de la bicicleta y caminé una cuadra buscando una entrada al parque. Cada vez más, por cierto, sentía que el volante de la bicicleta se zafaba, como que daba vuelta de una forma poco amigable.

Entré a Central Park y encontré el circuito que le da la vuelta al mismo en donde corredores, patinadores y ciclistas echan el rol. Me aventé y fue una sensación indescriptible, iba en una pista hermosa, en un lugar hermoso y con mucha mejor velocidad que en plena calle. Luego de un rato iba yo muy cansado y decidí salir de Central Park y terminé en la calle 73. Pedaleé un poco más y entré al metro en la estación de la calle 76. Me fui en metro hasta la 135, de donde me bajé, volví a subirme a la bici y pedaleé 19 cuadras más hasta llegar a mi casa en la 154.

Pronto: Fotos.


Bicicleta en Manhattan (I)

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Hoy, Tom me llevó a la oficina la bicicleta que me vendió su vecino (o que aún le tengo que pagar, mejor dicho). Desde hace ya varias semanas (o meses) había tenido el gusanito de echarme a andar en bicicleta en la ciudad y de paso, conocer los alrededor del depa. Estuvo estacionada en la oficina todo el día hasta que fue hora de salir. Raquel me dejó a mi suerte, se fue en metro y yo pretendía recorrer alrededor de 160 cuadras (desde Vandam St hasta la calle del depa, W 154th St).

Pues me subo a la bici. Fácilmente por primera vez en diez años (acaso me habré subido tantito a alguna pero nada serio y esta bici es grande -no sé medidas pero pronto me informaré al respecto-). Me subí y fue algo fácil y difícil, retomar algo que me gustaba tanto de niño y ahora verme trepado con mis cerca de 115 kgs de puro rockandroll. Pegado al cuerpo llevaba mi mochila "de lado" con mi laptop, libros, lentes y demás cosas. Me despedí de mi doncella y tomé la 6ta Avenida.

Al principio fue toda una experiencia, adaptándome a la bici, equilibrando mi dulce cuerpecito y evitando que la bolsa me fuera a sacar de equilibro, intentando volteando a ver los coches. Los taxistas en esta ciudad son aún peores, creo, que en la Ciudad de México.

Iba yo a gusto, cuidándome de los semáforos, de los coches, de los taxis, viendo a la gente pasar cuando, pasando como la 11va ó 12va vi que había un camión descargando como equipos de sonido y habían puesto conos fosforescentes para avisar a los automovilistas que tuvieran cuidado, total que entre eso y los coches y la manga del muerto, un pedazo de mis holgados pantalones se traba con la estrella de la cadena, intento frenar, bajar un pie, oigo la tela de mi pantalón rasgándose, estúpidamente y en pánico ya agarro ambas manijas de los frenos y las presiono haciendo que la llanta de adelante quede completamente inmóvil. En ese momento vi pasar muchas cosas por mi cabeza, yo iba girando muy lentamente, la llanta delantera de la bicicleta permanecía inmóvil y de plano me voy completamente de frente, dando casi una vuelta completa, apoyándome un poco sobre la rodilla dejo caer el cuerpo al pavimento y termino en el suelo del segundo carril de extrema derecha completamente acostado y resintiéndome de dolor. Afortunadamente el lado donde traía la bolsa de la laptop no era con el que caí. Me quedo ahí tendido por aproximadamente dos segundos y medio, aún atontado. Me incorporo, veo que el sillín de la bici se enchuecó y el manubrio se movió algunos centímetros. Aún me duele un poco el tórax. A pesar que había gente a mi alrededor que vieron la escena completa del pobre estúpido regordete trabándose y yendo a dar el suelo con media voltereta, nadie se ofrece a ayudarme. Ya ganando un poco de aliento y recuperándome, hago el recuento de los daños, busco a ver si no tiré mi celular, mi cartera o algo importante. Finalmente uno de los tipos del camión, luego de cruzar miradas un instante, me pregunta:

- Are you OK?

- Simón, sí -le contesto en inglés. ¿Qué más le puedo contestar?

Total que me recuperé, me subí los pantalones a las rodillas y continué mi camino, un poco malherido.


Cambio de clima

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Vinimos a pasar unos días a la Ciudad de México. Encontramos un vuelo que salía a las 2:30 AM del aeropuerto Kennedy y llegaba al Benito Juárez a las 5:45 AM. No estaba tan mal, nos permite estar todo el día anterior en Nueva York y empezar el día tempranito en México. Lo primero que nos damos cuenta al bajarnos del avión y entrar a las áreas sin aire acondicionado es que incluso a las cinco y media de la mañana hace calorcito, acostumbrados a las bajas (no tan bajas, pero igual) temperaturas de la Gran Manzana.

El aeropuerto está mayormente vacío, lo cual es bastante bueno, las filas de inmigración están vacías y pasamos inmediatamente con uno de los inspectores.

- ¿Quiúbole mano? -le saludo. El maestre me contesta el saludo con un gesto.

- ¿Vienen del vuelo 1 de Mexicana? -Vinimos en el vuelo MX1, ¿qué onda con eso? "Hola, bienvenidos al vuelo 1". Le contesto que sí.

- Pues como que sí se siente un poco de calorcito -me dice Raquel.

- Simón -le contesto.

El maestre se inmiscuye en la conversación.

- Puuuuuuuutsssschñññeeeeeeeeeeeeiiiiiiiiiiiiyyyy -gruñe-, está haciendo un calor bien infernal.

- Cámara con el compa -pienso-, ah órale -digo.

- Sí, pareciera uno que está en Guerrero o en un estado así -se queja, estampa los pasaportes y nos dá la bienvenida, paisanos.


Niños pochos en televisión

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No hay cosa que me haga... no sé la palabra adecuada, reír quizás no lo sea, ¿divertirme? No hay cosa que me divierta más que la propaganda y publicidad para la comunidad latina de Estados Unidos. Sin lugar a dudas, somos parte de ella, pero en realidad no tanto, es divertido y triste y frustrante y emocionante.

En fin, en los canales latinos de Estados Unidos (como Galavisión), hay un spot de propaganda para que los padres de familia le hablen a sus hijos sobre sexo -de hecho no estoy del todo seguro que salga en todo Estados Unidos, pero al menos por acá en el noreste sí-. El spot es por demás divertido, conjuntando varios puntos que le dan unicidad:

  • Niños pochos, que no hablan bien español.
  • Hablar de sexo con prepúberes.
  • Apodos a éstos.
Me tomó un buen rato encontrar el video, principalmente porque lo único que recordaba del video era la temática (hablar de sexo con sus hijos) y una par de frases "siempre seré tu cachetoncito, su pedacito de cielo". Pero, a final de cuentas helo aquí.



Creo que lo que me atemoriza más es que si nos quedamos aquí, mis hijos terminen hablando así :-) Pero supongo que así es la vida del inmigrante.





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Historias de Nueva York

Latinos, hindús, negros, asiáticos, blancos, árabes: En Nueva York convive un enorme ecosistema de culturas y personas. Este blog simplemente cuenta algunas de las historias que tienen lugar alrededor de la cotidianidad urbana de esta Gran Manzana.

Escrito por David Moreno, mexicano y curioso.

Posible gracias a Axiombox.

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