Total me fui toda la 6ta Avenida. Me pasé al carril de bicicletas de un metro de ancho y que no sirve para nada porque poca gente lo respeta y a pedalearle nuevamente. Fue la sensación más cardiaca que he vivido en Nueva York, lidiar con gente en las calles, turistas, taxistas paquistaníes e indios, repartidores mexicanos y centroamericanos en bicicleta, negros en carrozas, autobuses de transporte público, todo un inmenso caos alrededor de la calle 42, que es por donde está el distrito de teatros y Times Square. Finalmente llegué a Central Park con mucho cansancio: Había recorrido aproximadamente 65 cuadras. Total que me bajé de la bicicleta y caminé una cuadra buscando una entrada al parque. Cada vez más, por cierto, sentía que el volante de la bicicleta se zafaba, como que daba vuelta de una forma poco amigable.
Entré a Central Park y encontré el circuito que le da la vuelta al mismo en donde corredores, patinadores y ciclistas echan el rol. Me aventé y fue una sensación indescriptible, iba en una pista hermosa, en un lugar hermoso y con mucha mejor velocidad que en plena calle. Luego de un rato iba yo muy cansado y decidí salir de Central Park y terminé en la calle 73. Pedaleé un poco más y entré al metro en la estación de la calle 76. Me fui en metro hasta la 135, de donde me bajé, volví a subirme a la bici y pedaleé 19 cuadras más hasta llegar a mi casa en la 154.
Pronto: Fotos.



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