Estoy esperando que el semáforo cambie a verde subido en mi bicicleta en la glorieta de Central Park West (8th Ave) y la W 110 St. No presto mucha atención, alguna canción de System of a Down envuelve mis oídos.
- ¡Raza! -vuelven a gritar. Volteo. Me doy cuenta de que me hablan a mí.
Hay muchos repartidores de comida latinoamericanos. Y seguro luciré como uno de ellos: Desgarbado, con pantalones arremangados en las piernas, con una bolsa lateral (en donde llevo mi laptop y libros, mas no sopas o burritos), gordo, moreno. Me quito el audífono de la oreja derecha volteando hacia atrás y soltando en el manubrio de la bicicleta. Un tipo latino me llamaba con el apelativo «raza». Está a escasos diez metros de mí.
- ¡Tengo tarjetas de teléfono para que llames! ¡Dos mesos por diez dólares, compadre! -el tipo es una común mezcla entre dominicano y puertorriqueño. Dijo el «compadre» muy forzado.
Niego con la cabeza, ofendido un poco por haber sido llamado con gritos «raza». El semáforo cambia a verde, me pongo el audífono de nuevo en la oreja y dejo caer el peso de mi cuerpo en el pedal izquierdo para luego hacerlo en el derecho y salir de ahí para entrar en las tiernas tierras de Harlem, la tierra del pollo frito, las barberías y los salones de trenzado.



Chale "RAZA" apoco desaprovechaste tremendo oferton? A la proxima me avisas por que yo si necesito una tarjeta de telefono para llamar.
Por cierto, a donde tenias que entregar el pedido?