Podría escribir una novela sobre Harlem, o al menos lo que conocemos de él. Bueno, quizás no una novela pero sí unos cuantos capítulos enciclopédicos. ¿Por qué Raquel Hernández y David Moreno vivimos en Harlem? ¿Por qué en Harlem? Harlem, que, como comentaba anteriormente es la zona del pollo frito, de los salones de trenzado y las casas de empeño. Bien sencillo. Un día al buscar departamento me topé con un compadre pueltoliqueño:
- Sí pana, e' que aquí en Nueva Yol hay de todo, vale.
- Ah, cámara.
- ¿Y pol dónde quieres viví?
- No pus donde no sea tan caro.
- Pue' hay de todo, papi -¿por qué chingados le dicen a uno «papi»?-, puedes encontrar buenos deals allá por Brookyln o en Queens.
- ¿Y en Manhattan?
- No pues en Manhattan nada más en Harlem. Y en Harlem nomás están los Morenos.
Y me mudé.
Aparte de la bonita población mexicana y latina en Nueva York que atiende delis, entrega comida a domicilio y babosea en las tiendas de descuento, están los "otros". Llamo a este post "los 'otros' mexicanos" porque así califico al tipo de viejas pedorras que me tocó el otro día.
Como buen mexicano, moreno y panzón, que no encuentra mayor amor en la comida que la pizza y los sándwiches y hamburguesas, me empezó a gustar Chipotle. Yo no conocía Chipotle hasta que llegué a Nueva York y como paisano resentido de los güeros cuchicheaba sobre los restaurantes mexicanos muerto de envidia y de hambre. Total que no sabía ni qué chingados vendían en Chipotle hasta que una vez entré a uno de ellos con mi doncella. Vi que, oh sorpresa, había casi puros burritos. Y además preparaban comida. Preparaban también burritos. Me empezaron a gustar, además que los restaurantes suelen ser moderadamente limpios y con un toque de fastfood cool-condecci que le cae bien a uno. Y no es tan caro. Asi que bueno, me he hecho fan de Chipotle Mexican Grill.
El otro día en la cola para que me atendieran en uno de los restaurantes me tocó ver uno de esos "otros" mexicanos. Los mexicanos exitosos. Los que están ahí y que no son gringos, los mexicanos que están ahí de traje y corbata, con trajes de tela (¿de juir?) fina y cabello bien peinado.
- Ay, pero ponle por favor elote con crema. Pero poquitita crema, ándale, así, gracias, porfis. Híjole y también guacamole.
- El side de guacamole tiene un costo extra de 1.75.
- ¿En serio? ¡¿Cómo crees?! Ay, bueno, ponlo sí mejor como side. Pero ponle tantito más de pollo.
Esa "otra" mexicana no limpia los baños de un edificio, no entrega comida a domicilio, no tiene padres e hijos gringos, es uno de esos raros mexicanos chaqui-exitosos que se creen el mayor pedo cultural del mundo y son buena-ondita con los que no son "otros" mexicanos.
En cambio, los que no somos de esos "otros" mexicanos ordenamos así:
- Burrito de pollo, por favor.
- Black or pinto beans? - ¿por qué vergas les dicen «pinto» a los frijoles bayos?
- Negros.
- ¿Qué le ponemos a su burrito?
- Queso, salsa verde y guacamole.
- La orden de guaca...
- Sí, no hay pedo, tú pónselo.
Los "otros" mexicanos fueron a universidades privadas y estudiaron cosas de negocios o de administración. Los "otros" mexicanos les cuentan a los demás latinos cómo es que en México también tenemos un problema de inmigrantes ilegales: "así como ustedes tienen la frontera con México, nosotros tenemos el problema con los.. hondureños y... y... los de Guatemala". Los "otros" mexicanos no viven en el Bronx, no viven en Queens, no viven en Jersey, los "otros" mexicanos viven en el Upper West o East Side, o se pasean por las zonas nice de Brooklyn (no por allá por donde vive mi compa el Abe, que está bien raspa :P). Los "otros" mexicanos no viven en Harlem, zona de casas de empeño, barberías y salones de trenzado. Los "otros" mexicanos son putos.
Luego de un tiempo viviendo en este país, terminas con una cantidad brutal de cambio. Es normal que se manejen más los billetes que las monedas, pero al final del día, y de las semanas y los meses, terminas con una cantidad brutal de cambio. En nuestro caso, un vaso lleno de pennies (monedas de un centavo), dimes (de diez centavos) y monedas de cinco centavos. Los cuartos generalmente se utilizan para la lavandería o para otras cosas.
Total que me dí a la tarea de contar las monedas de cinco y diez centavos, las de un centavo sería una joda. De nuestro vaso de cambio salieron alrededor de treinta dólares, lo cual fue bastante bueno, Raquel fue al banco a cambiarlos. Al día siguiente lo platiqué en la oficina con los compañeros.
- What doesn't make any sense to me -digo-, is that the freaking ten-cents coin is much smaller than the one-cent coin. Even the five-cents coin is huge!
Los compañeros se me quedan viendo con una cara atónita, como si eso fuera lo más normal del mundo, no entiendo verdaderamente mi punto. Claro, en su mundo está rebien que la moneda de diez centavos sea más chiquita que la de un centavo. Hagan el recabrón favor. El único que salió al quite, fue el otro extranjero de la oficina, el búlgaro:
- Oh, yeah, that doesn't make any freaking sense! Does it?
A final de cuentas ese compa siempre está en contra de todos y de todo, y es normal. Los gringos me miraban con cara escéptica sin entender realmente de lo qué me estaba quejando.