Total que me dí a la tarea de contar las monedas de cinco y diez centavos, las de un centavo sería una joda. De nuestro vaso de cambio salieron alrededor de treinta dólares, lo cual fue bastante bueno, Raquel fue al banco a cambiarlos. Al día siguiente lo platiqué en la oficina con los compañeros.
- What doesn't make any sense to me -digo-, is that the freaking ten-cents coin is much smaller than the one-cent coin. Even the five-cents coin is huge!
Los compañeros se me quedan viendo con una cara atónita, como si eso fuera lo más normal del mundo, no entiendo verdaderamente mi punto. Claro, en su mundo está rebien que la moneda de diez centavos sea más chiquita que la de un centavo. Hagan el recabrón favor. El único que salió al quite, fue el otro extranjero de la oficina, el búlgaro:
- Oh, yeah, that doesn't make any freaking sense! Does it?
A final de cuentas ese compa siempre está en contra de todos y de todo, y es normal. Los gringos me miraban con cara escéptica sin entender realmente de lo qué me estaba quejando.



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