Llego a la bodega de la esquina de la casa a comprar cervezas. Como yo soy fino, sólo bebo importada, así que agarro un sixpack de Tecates.
- ¿Hay que apoyar la producción nacional, verdad? - me dice el fino tendero que orgullo porta una camiseta de Zacatecas.
- Ah, jaja - río nerviosamente, por compromiso. - Bueno, ¿cuánto es?
- Nueve pesitos.
- ¡Te voy a dar nueve pesitos, cabrón, y vas a llorar de haberme dicho pesitos si son putos dólares! ¡A ver si sigues diciendo pesos! - pienso.
- Y unas Halls de menta, por favor. ¿Cuánto cuestan?
- Un peso, mano.
¡Chingá! Espero malhumorado que meta las cosas en una bolsa de plástico y le doy diez dólares, las bodegas son las peores casas de cambio. El sujeto regresa con el grupo de dominicanos a ver el béisbol.
- ¿Hay que apoyar la producción nacional, verdad? - me dice el fino tendero que orgullo porta una camiseta de Zacatecas.
- Ah, jaja - río nerviosamente, por compromiso. - Bueno, ¿cuánto es?
- Nueve pesitos.
- ¡Te voy a dar nueve pesitos, cabrón, y vas a llorar de haberme dicho pesitos si son putos dólares! ¡A ver si sigues diciendo pesos! - pienso.
- Y unas Halls de menta, por favor. ¿Cuánto cuestan?
- Un peso, mano.
¡Chingá! Espero malhumorado que meta las cosas en una bolsa de plástico y le doy diez dólares, las bodegas son las peores casas de cambio. El sujeto regresa con el grupo de dominicanos a ver el béisbol.


