El simpático personaje que escribe en este blog ha olvidado de rasurarse la barba. Lleva sin afeitarse alrededor de dos meses. Aún cuando la barba no le aparece tan tupida como quisiera, tiene algo de espesa ya en estos momentos. Aunado a esto, este personaje no puede ocultar su latinicidad por su color de piel y de cabello.
Dicho lo anterior...
Afuera de la oficina está un árabe en un carrito donde vende café, jugos (de botellita, no naturales) y una cantidad variada de panes y bagels. Este simpático regordete acudió a él buscando tapar el hueco que tiene en el estómago por las mañanas.
- Hello. I want an orange juice and a suger doughnut, please.
- OK - contestó. Luego dudó un poco, me vio con curiosidad y se atrevió a preguntar: - Hey, where are you from?.
Extrañado contesté: - Mexico.
- Uhm! - Meditó dubitativo un poco. Luego volvió a preguntar: - Are you muslim?
Chale. ¿Por el abundante vello facial? ¿Por el color de piel morena? ¿Por el cabello negro? ¿Por todo lo anterior?
- Hah, no, do I look like one? - Rió el personaje, al que sólo le faltaba un gorro de charro y una camiseta de la selección nacional manchada de carnitas y sosteniendo una Tecate para dejar claro que no era musulmán, seguramente.
- Yeah.
El carismático personaje lo contempló un instante y se retiró luego de recibir jugo y pan y pagarle con la moneda que hace comunes a tantos inmigrantes, desde un árabe vendedor de cafés despistado, hasta un mexicano programador que parece musulmán.


