Aunque ésto no pasó como una historia como tal en la Gran Manzana, es una triste y tierna historia que nos pasó a nosotros, su simpático par de anfitriones al estar tramitando la residencia temporal en Nueva York, en la embajada de la Ciudad de México.
Sus anfitriones fueron a hacer trámites de visado en la embajada. Fuimos dirigidos hacia una ventanilla específico para entrevistarnos con el cónsul. Había alguien antes que nosotros en esa misma ventanilla así que esperamos a que terminara con esa persona. En la ventanilla de al lado estaba una familia entrevistándose con el cónsul de dicha ventanilla. Ni tardos ni perezosos, nuestros agudos y chismosos oídos se concentraron en sus diálogos.
- ¿Y a qué planean ir a los Estadoud Unidous? -le pregunta el cónsul al jefe de familia, un paisano que como cualquier que se digne de ser buen mexicano estaba ataviado con pantalones vaqueros y tejana (aunque no pareciera de Texas precisamente).
- No pos queremos conocer por allá -le contesta.
- ¿Y sus hijas, qué hacen?
Una de las jovencitas se acerca a la ventanilla.
- Pos yostoy en la Normal.
- Yo voy a la Escuela Secundaria Técnica número 31, Niño Artillero -dice la otra.
El cónsul, confundido, pregunta:
- ¿Qué ser eso de «normal»?
- Ah pos es que estudio pa ser máistra.
- Cámara -pienso. El cónsul, aunque lucía un poco cansado y abatido por las respuestas, continúa:
- ¿Y tienen familiares en los Estadous Unidous?
- Sí -contesta confiado el paisano. Un momento de silencio incómodo se apodera de la conversación, como el cónsul no obtuvo respuesta más detallada preguntó:
- ¿Quién?
- Ah, pos mi cuñada, tu prima la Lupe, ¿verdad mi amor? -"Sí", contesta su esposa.
Otro silencio incómodo se apodera de la conversación.
- ¿"La Lupe"? ¿Lupe qué? -pregunta confundido y con asombro el gringo.
- Lupe... La Lupe... Lupe Reyes.
El cónsul pone una cara de desconcierto, supongo que no sabía si reír o llorar. Raquel y yo cruzamos miradas cómplices, nos sonreímos divertidos. Luego nos tocó a nosotros a pasar por el show con nuestro cónsul y le perdimos la pista a la pintoresca familia y sus diálogos.
Cuando estábamos por pagar el envío de nuestros documentos, Raquel vió cómo el cónsul les aprobaba las visas a la familia.
Tan-tán. Final feliz :)
Sus anfitriones fueron a hacer trámites de visado en la embajada. Fuimos dirigidos hacia una ventanilla específico para entrevistarnos con el cónsul. Había alguien antes que nosotros en esa misma ventanilla así que esperamos a que terminara con esa persona. En la ventanilla de al lado estaba una familia entrevistándose con el cónsul de dicha ventanilla. Ni tardos ni perezosos, nuestros agudos y chismosos oídos se concentraron en sus diálogos.
- ¿Y a qué planean ir a los Estadoud Unidous? -le pregunta el cónsul al jefe de familia, un paisano que como cualquier que se digne de ser buen mexicano estaba ataviado con pantalones vaqueros y tejana (aunque no pareciera de Texas precisamente).
- No pos queremos conocer por allá -le contesta.
- ¿Y sus hijas, qué hacen?
Una de las jovencitas se acerca a la ventanilla.
- Pos yostoy en la Normal.
- Yo voy a la Escuela Secundaria Técnica número 31, Niño Artillero -dice la otra.
El cónsul, confundido, pregunta:
- ¿Qué ser eso de «normal»?
- Ah pos es que estudio pa ser máistra.
- Cámara -pienso. El cónsul, aunque lucía un poco cansado y abatido por las respuestas, continúa:
- ¿Y tienen familiares en los Estadous Unidous?
- Sí -contesta confiado el paisano. Un momento de silencio incómodo se apodera de la conversación, como el cónsul no obtuvo respuesta más detallada preguntó:
- ¿Quién?
- Ah, pos mi cuñada, tu prima la Lupe, ¿verdad mi amor? -"Sí", contesta su esposa.
Otro silencio incómodo se apodera de la conversación.
- ¿"La Lupe"? ¿Lupe qué? -pregunta confundido y con asombro el gringo.
- Lupe... La Lupe... Lupe Reyes.
El cónsul pone una cara de desconcierto, supongo que no sabía si reír o llorar. Raquel y yo cruzamos miradas cómplices, nos sonreímos divertidos. Luego nos tocó a nosotros a pasar por el show con nuestro cónsul y le perdimos la pista a la pintoresca familia y sus diálogos.
Cuando estábamos por pagar el envío de nuestros documentos, Raquel vió cómo el cónsul les aprobaba las visas a la familia.
Tan-tán. Final feliz :)


